Los ensayos in situ constituyen una fase fundamental en cualquier campaña de reconocimiento geotécnico en Santa Cruz de Tenerife. Estas pruebas, realizadas directamente sobre el terreno, permiten caracterizar las propiedades mecánicas e hidráulicas de los suelos y rocas en su estado natural, evitando las alteraciones inevitables que sufren las muestras durante la extracción y el transporte al laboratorio. En una isla de origen volcánico como Tenerife, donde la geología presenta una variabilidad extrema en distancias muy cortas, la ejecución de ensayos como el Ensayo Dilatómetro (DMT) o la Veleta de campo (Vane Shear Test) proporciona datos continuos de rigidez y resistencia que serían imposibles de obtener únicamente mediante sondeos y ensayos de laboratorio. La correcta planificación de estas técnicas reduce la incertidumbre geológica y optimiza el diseño de cimentaciones, elementos de contención y obras de infraestructura.
La geología de Santa Cruz de Tenerife y su área metropolitana está dominada por los materiales del Macizo de Anaga y las coladas basálticas del Edificio Central. Encontramos una secuencia compleja de basaltos, traquibasaltos y piroclastos intercalados con depósitos aluviales y coluviales en los barrancos. Los suelos residuales de alteración volcánica, localmente llamados 'tierras de monte', presentan una estructura macroporosa y cementaciones variables que los hacen especialmente sensibles a la remoldeo. En este contexto, el Muestreo inalterado (tubo Shelby) se convierte en una herramienta crítica para preservar la fábrica del suelo y determinar parámetros de deformabilidad y resistencia al corte sin perturbar la estructura natural del material. La presencia de niveles escoriáceos y cavidades también exige una evaluación cuidadosa de la permeabilidad mediante ensayos específicos de campo.
La normativa española que regula estos trabajos es el Código Estructural (Real Decreto 470/2021) y la Guía de Cimentaciones en Obras de Carretera del Ministerio de Transportes, que se complementan con las recomendaciones del Eurocódigo 7 (UNE-EN 1997-2) para el reconocimiento del terreno. En el ámbito insular, el Plan Hidrológico de Tenerife establece criterios adicionales para la evaluación de la permeabilidad en formaciones volcánicas, donde los Ensayos de permeabilidad en campo (Lefranc/Lugeon) son preceptivos para proyectos que impliquen excavaciones bajo el nivel freático o la inyección de terrenos. El cumplimiento de estas normativas asegura que los parámetros geotécnicos de cálculo se obtengan con la fiabilidad necesaria para garantizar la seguridad estructural y la protección del medio ambiente subterráneo.
La aplicación de estos ensayos abarca desde la edificación residencial y turística en laderas y zonas de expansión urbana, hasta grandes obras de ingeniería civil como los túneles de la circunvalación, los muelles del puerto capitalino o las balsas de almacenamiento de agua para la agricultura. En proyectos de estabilización de taludes en los barrancos de Santos o Tahodio, la combinación del dilatómetro y la veleta de campo permite definir con precisión la resistencia al corte no drenada y el módulo de deformación de los suelos arcillosos y limosos presentes. Para la construcción de sótanos y aparcamientos subterráneos cerca del frente marítimo, los ensayos de permeabilidad resultan indispensables para dimensionar los sistemas de drenaje y evaluar la posible intrusión salina. La correcta selección de cada técnica depende de la naturaleza del terreno y del tipo de estructura a proyectar.
Dudas habituales
¿Qué diferencia principal existe entre un ensayo in situ y un ensayo de laboratorio en geotecnia?
El ensayo in situ evalúa el terreno en su estado natural, midiendo propiedades como la resistencia o deformabilidad sin alterar la muestra, mientras que el ensayo de laboratorio analiza probetas extraídas que inevitablemente pierden parte de su estructura, humedad y estado tensional original. En terrenos volcánicos heterogéneos como los de Tenerife, los ensayos de campo suelen ser más representativos del comportamiento global del macizo.
¿Cuándo es obligatorio realizar ensayos in situ para un proyecto de edificación en Santa Cruz de Tenerife?
El Código Estructural español exige reconocimientos geotécnicos con ensayos in situ para edificaciones de categoría C-3 o superior, así como en terrenos con riesgos geológicos como los barrancos o laderas inestables de Anaga. La densidad y tipo de ensayos se definen en función de la superficie construida, la altura del edificio y la complejidad del subsuelo volcánico local.
¿Cómo afecta la geología volcánica de Tenerife a la elección de los ensayos in situ?
La alternancia de coladas basálticas competentes con piroclastos blandos y suelos de alteración obliga a combinar técnicas como el dilatómetro para perfiles continuos de rigidez y la veleta para medir resistencia en niveles arcillosos. La presencia de cavidades y escorias también exige ensayos de permeabilidad tipo Lugeon para evaluar el flujo de agua subterránea en el macizo rocoso.
¿Qué parámetros geotécnicos se pueden obtener directamente de los ensayos in situ más comunes?
El dilatómetro proporciona el módulo de deformación, el coeficiente de empuje en reposo y la resistencia al corte no drenada. La veleta de campo mide directamente la resistencia al corte no drenado en suelos finos. Los ensayos Lefranc y Lugeon determinan la permeabilidad puntual del terreno, mientras que el muestreo inalterado permite calcular en laboratorio la cohesión y el ángulo de rozamiento efectivos.